Está aquí:   Inicio Noticias Amurrio busca voluntarios para la campaña en el yacimiento de Elexazar

La dirección del proyecto de investigación del asentamiento romano de Elexazar en Amurrio, en colaboración con el Ayuntamiento de esta villa ayalesa, ha lanzado una campaña de captación de voluntarios que quieran tomar parte en la séptima campaña de intervención arqueológica prevista llevarse en el enclave en la primera quincena del mes de julio. Se buscan personas mayores de edad, interesadas en ayudar durante una o más jornadas de la citada campaña, y “no hay más requisito que querer aprender y tener ilusión por conocer parte de la historia perdida de nuestro entorno más cercano, una historia que habremos de rescatar siguiendo una metodología científica, con paciencia y no exenta de esfuerzo físico, pero también plena de satisfacciones”, señalan.

Las personas interesadas deben enviar a la dirección de correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. un e-mail con sus datos y contacto, además de aportar lo que crean oportuno. Posteriormente, el director de los trabajos, Juanjo Hidalgo, se pondrá en contacto con ellas para explicarles las características y el desarrollo de la actividad arqueológica para la que se les invita a participar. “Hay que hacer hincapié en el carácter voluntario y altruista de cuantos participamos en este proyecto, unidos por el interés de investigar sobre nuestra historia”, subraya Hidalgo. No en vano, aunque se cuenta con ayuda municipal y foral, se trata de un dinero que se invierte en las indispensables labores de topografía y, sobre todo, en la consolidación de las estructuras de piedra que se han ido rescatando para su preservación, desde su hallazgo en 2009, a fin de ponerlo en valor como sitio arqueológico.

Algo que incluirá la colocación de señalética informativa que facilite el acceso, ya que Elexazar se encuentra situado a 550 metros de altitud, dentro de un espacio forestal público de media montaña, al tiempo que ofrecerá al visitante una oportuna e interesante información acerca de su tiempo y de los procesos que llevaron a su construcción y abandono, al igual que sobre las actividades en él desarrolladas por las gentes que lo habitaron, desde finales del siglo I hasta el año 235-240 de nuestra era, en base a lo descubierto hasta ahora. Sin embargo, aún quedan muchas incógnitas por desvelar, ya que se trata del único yacimiento de estas características en toda la vertiente cantábrica. “Creemos que estamos ante un vicus o vico; una aldea rural creada por los romanos en altura, de las que se sabe muy poco, y por ello su importancia. Pero qué hacían aquí, en qué trabajaban y por qué, son preguntas aún sin respuesta”, incide Hidalgo. Con todo, a lo largo de estos ocho años sí han salido muchas piezas de interés, que han ayudado a poder asegurar que Amurrio estuvo dentro de la demarcación administrativa del Imperio romano conocida como Autrigona. La de mayor relevancia, puesto que aportó al yacimiento una función espiritual y religiosa, es el ara taurobolio que se descubrió en la campaña de 2013 y ya expuesta en el Museo Bibat de la capital alavesa.

No obstante, en Elexazar no abundan los materiales que den pistas sobre su actividad. Sí se han hallado elementos metálicos, todos ellos de hierro, tales como herramientas, clavos, puntas, tachuelas de sandalia y bota, así como elementos de bronce y dos monedas correspondientes a los emperadores Alejandro Severo y Gordiano III, que dan una cronología situada en la primera mitad del siglo III.

También es de importancia la cerámica encontrada, sobre todo ollas de pasta gruesa con marcas de alfarero, que se cree se utilizaban como contenedores de comida que se sellaban con brea, e incluso para enterramientos de cenizas. De hecho, “el material con el que están hechas es lo que ha facilitado su conservación en un medio con un pH tan ácido como el de Elexazar, algo que no ha ocurrido con otros trozos y bordes de platos y fuentes”, señala.

En esta tesitura, solo queda la opción de seguir excavando a la espera de dar con algún otro indicio que arroje algo de luz a tanto enigma. “Particularmente, me encantaría dar con otro taurobolio, porque suelen ir de dos en dos, y ya sería increíble encontrar alguna inscripción en piedra con algún texto”, sentencia Hidalgo, que ya está pensando en recrear esta aldea autrigona en tres dimensiones. “Tengo claro que muchas de las construcciones estaban construidas íntegramente en piedra de mampostería extraída de las bandas de arenisca que abundan en el lugar, y me atrevería a decir que, los techos, al igual que los suelos que estamos encontrando, estaban cubiertos de losas o lajas de piedra arenisca, también muy abundante en el entorno”, apostilla.


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